El hombre es digno
en sí mismo, porque Dios lo hizo único e irrepetible y le señaló una misión que
debe cumplir.
"Cristo manifiesta plenamente el
hombre al propio hombre y le descubre la grandeza de su vocación".
El hombre tiene un deseo natural de
felicidad. Este deseo es de origen divino: Dios lo ha puesto en el corazón del
hombre a fin de atraerlo hacia él, el único que lo puede satisfacer:
Ciertamente todos nosotros queremos
vivir felices, y en el género humano no hay nadie que no dé su asentimiento a
esta proposición incluso antes de que sea plenamente enunciada.
¿Cómo es, Señor, que yo te busco?
Porque al buscarte, Dios mío, busco la vida feliz, haz que te busque para que
viva mi alma, porque mi cuerpo vive de mi alma y mi alma vive de ti. Sólo Dios
sacia.
Porque Dios nos ha puesto en el mundo
para conocerle, servirle y amarle, y así ir al cielo. La bienaventuranza nos
hace participar de la naturaleza divina y de la Vida eterna. Con ella, el hombre entra en la
gloria de Cristo y en el gozo de la vida trinitaria.
La bienaventuranza
consiste en la visión de Dios en la vida eterna, cuando seremos en plenitud
«partícipes de la naturaleza divina», de la gloria de Cristo y del gozo de la
vida trinitaria. La bienaventuranza sobrepasa la capacidad humana; es un don
sobrenatural y gratuito de Dios, como la gracia que nos conduce a ella. La
promesa de la bienaventuranza nos sitúa frente a opciones morales decisivas
respecto de los bienes terrenales, estimulándonos a amar a Dios sobre todas las
cosas.
Toda dignidad
conlleva al respeto de tus derechos y al cumplimiento de tus deberes.
1. Dignidad de
Inteligencia.- Por ella es
superior a todos los seres, por ello debe humanizar sus logros en la ciencia y
la técnica; él es un ser “co-creador” colaborador del plan de Dios (mundo
material: destino, deberes y derechos y acerca de Dios), por ello debe evitar
el pecado.
2. Dignidad de la Conciencia Moral.- Está en el
interior de su corazón ha realizar el bien y rechazar el mal, descubriendo que
el pecado va en contra de su dignidad; por ello trata de encontrar el camino
del bien frente a los grandes problemas que afligen a la humanidad: las
guerras, el hambre, la infidelidad, el aborto, las drogas, etc. Es la
conciencia moral en donde se realiza el encuentro del hombre con Dios.
3. Dignidad de la Libertad.- Es lo más valioso que tiene el hombre, es la capacidad para decidirse por
el bien y por el mal, ello le ayuda a llegar responsablemente al crecimiento
como persona (riquezas personales). La máxima realización de libertad es
liberarse del pecado y realizar el bien para encontrarse con Dios.